Design Thinking: La próxima idea millonaria puede ser tuya

Una persona recibió una inversión de 1000000 dólares por resolver un problema social, otra está incubada por un proyecto que revoluciona el mundo financiero, otra más que no para de salir en los diarios por su nuevo producto que cambia los paradigmas de la medicina. Esto es lo que estamos viendo últimamente en redes sociales y en todos lados…

 

Son esas noticias que te hacen suspirar y decir: ¿si tuviese ese dinero? ¿si se me ocurriesen ideas buenas? Pero mi pregunta es: ¿intentaste buscarlas alguna vez?

 

Todos podemos ser Leonardo

Pensemos en Da Vinci, sin duda uno de los máximos genios del siglo, inspirador de muchos, trabajador incansable, maestro de todo lo que se proponía. Tenía muchas aptitudes de ingeniero, de artista, entre otras cosas, que lo hacían dominar a la perfección los dos hemisferios del cerebro. Pero como todo, no hay genio sin trabajo. Recordemos una frase célebre que decía Picasso: “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando” y así vivía Leonardo entregado a sus proyectos, investigando, equivocándose, cambiando, testeando, descartando.

Exactamente de la misma forma que hacemos ahora para lanzar nuevas ideas, pero en una época en la que no se accedía tan rápido a la información como ahora. Además, tenía un poder de resiliencia envidiable (esa capacidad de recuperarse de cualquier crisis), que le permitía salir adelante luego de cualquier fracaso.

 

Todo tiene un método. La creatividad es un ejercicio como cualquier otro, mientras más lo usás, más rápido te salen las ideas, solo debés:

  • ser paciente,
  • pensar mucho mucho tiempo,
  • buscar referencias para ver qué se está haciendo,
  • buscar estímulos diferentes para lograr resultados diferentes,
  • relacionar todo el tiempo,
  • buscar soluciones y pensar como las buscaron otras personas,
  • hacer el camino inverso de las ideas de otras personas (a ver como llegaron a eso),
  • preguntar a la gente que piensa, aprender, aplicar lo aprendido,
  • afinar cada vez más el objetivo hacia donde estamos apuntando.

 

 

Un concepto muy de moda

 

Ahora hablemos del tan famoso Design Thinking: es una técnica para generar innovación centrada en las personas, enfocándose en detectar lo que necesitan o de lo que carecen, para encontrar una solución viable a nivel tecnológico y comercial.

 

Pero sacándola de las definiciones, todo se basa en observar. Es más fácil ver la necesidad en ámbitos que frecuentás todos los días, porque detectás las fallas. En cambio, por ejemplo,  si querés salvar el mundo a través de la bioquímica y no sos bioquímico, vas a tener que investigar mucho. A veces los problemas que necesitamos resolver están ahí, al ladito tuyo. En este caso la queja es nuestra amiga (curioso pero real) ya que son la base de las incomodidades que podemos arreglar.

 

Un buen ejercicio para empezar es: tené siempre con vos un lápiz y un papel, estate atento a las quejas de tu vida habitual, y pensá cómo podrías resolverlo. Así empezamos con este ejercicio que es cierto punto nos puede volver adictos a solucionar problemas. La primera vez nos cuesta más, pero a medida que lo logramos vemos ciertos patrones, ciertos atajos, ciertas dificultades que ya resolvimos en otras oportunidades y todo empieza a tener otra mecánica.

 

Y así empieza…

 

Hay muchas técnicas para pensar ideas, o también podés crear alguna propia que te funcione, por ejemplo a mi me sirve bajar las ideas a papel porque tengo memoria fotográfica y relaciono mejor. También es un plus si tenés con quien charlarlo: un socio, un amigo, una dupla, que ayuda mucho a que fluyan y se arme debate. A veces cuando tenés una idea en la cabeza, y la decis en voz alta, podés analizarla mejor, o la otra persona justo estaba pensando algo parecido, le diste la respuesta sin saberlo, y le da la vuelta que le estabas buscando hace horas.

 

Si no sabemos por donde arrancar podemos hacernos las siguientes preguntas prácticas:

 

  • ¿Qué problemas existen en el barrio?
  • ¿Qué problemas existen en el trabajo?
  • ¿Qué problemas encuentro día a día?
  • ¿Qué podría funcionar mejor?

 

Y cuando lo encontremos:

 

  • ¿Cómo solucionar esto?
  • ¿Cómo hacerlo diferente?
  • Trabajar mucho para que funcione bien.
  • Cerciorarse de que a la gente le guste.

 

 

Con estas preguntas podemos empezar a buscar ideas, hacernos preguntas, hipótesis, investigar si existen soluciones y si estas son viables, o se te ocurre alguna mejor. Intentálo, y tené mucha paciencia, que si te dedicás podés ser vos el próximo al que se le ocurra la próxima idea de los millones de dólares.

 

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Acerca de Laura Desmaras

Mis inicios como creativa publicitaria y especialista en comunicación Interna me crearon un estilo muy marcado a la hora de trabajar en todos mis emprendimientos. Me gusta crear ideas y hacerlas funcionar, así que siempre trato de encontrar algo diferente, algo nuevo para todas las cosas que hago. Para volver a crear. Entonces empecé a ser emprendedora, y mezclando todas mis pasiones por crear. Tomo todo el proyecto, analizo y creo las estrategias para encontrar la mejor manera de optimizar los recursos y hacer el trabajo de manera más eficiente. Miro los detalles. Estoy convencida de que el mejor tipo de trabajo es el que hace un buen equipo. Y conozco la manera de hacerlo bien.

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