Ya tengo mi producto ¿y Ahora?

Todo comienza por la típica pregunta que nos hacemos cuando ya tenemos nuestro producto, o nuestro servicio listo para salir a la calle: ¿Cómo hago para llegar a mi público?

 

La respuesta puede parecer obvia, ya que tenemos a mano miles de maneras para hacerlo.

Sin embargo, después de intentar todas las maneras que se nos ocurrieron y que hayan llegado a nuestro producto 50 usuarios a los cuales tuviste que rogarles, te preguntás: ¿qué pensarán? ¿por qué no compran mi producto? ¿por que no se quedaron jugando más con mi juego? ¿que tiene la competencia que no tenga yo?

 

Remontándonos al principio de la publicidad, nos dice que hay que generar una necesidad del producto para que se consuma. Todo aquel que logre que un producto logre ser más tentador que la competencia, será el rey. Las personas necesitamos cosas, algunas para sobrevivir y otras para lograr bienestar.

 

Pero no todo es tan simple, hoy en día, son más dinámicas las reglas de juego. Si a la publicidad de antes podíamos relacionarla con la televisión (un actor que actúa frente a una cámara), las redes sociales serían una especie de teatro, ya que podemos ver la reacción instantánea de nuestro público con cualquier cosa que hagamos (en el teatro el actor sale de la obra sabiendo si el chiste que hizo fue gracioso). Aquí las respuestas son instantáneas y reales: Juan hablando con Pepsi, Romina dando su opinión sobre Adidas, Peter viralizando un video de Apple. En este medio no hay espectadores, somos todos protagonistas, así como una marca se puede enaltecer, es fácil denunciar y opinar.

 

¿Cómo transformamos a la gente en la vida diaria en protagonista?

  1. Hablando de temas en común y contándole cosas que le interesen, creando identificación.
  2. Compartiendo tiempo con ellos.
  3. Y sobre todo ¡escuchándola!, y haciéndola sentir importante.

 

De la misma manera para con los usuarios:

  1. Compartiendo contenido de calidad relacionado con tu producto que sepan que les interesa.
  2. Acompañándolos todos los días, aunque sea con algún chiste.
  3. Preguntándoles qué opinan de tu producto y que luego vean esas mejoras en tu producto. ESTA ES LA CLAVE —> crecer con ellos.

 

¿Cuál es el valor que tiene una opinión correcta en el momento que estás creando tu producto? ¿Cuanto tiempo te ahorra una crítica a tiempo? ¿cuántas frustraciones te crea, pero en el fondo te ahorra, que te sugieran que le des otro enfoque? ¿cuánto cuesta una palabra de aliento en el momento en el que vas a dejarlo todo?

 

Las herramientas que son buenas para esto son los grupos en Facebook, comunidades, bloggers, etc. Todo sirve para armar tu primera red de testers que van a ser los que te ayuden a transformar tu producto, en lo que quieren tus usuarios.

Acercate a estos o armate uno propio, invitalos a probar tu producto, pediles tu opinión, generá tu propia red de seguidores premium, los “Early Adopters” que serán los protagonistas reales que harán que tu producto pase de ser un proyecto a una realidad armando una marca poderosa que crece de la mano de sus propios clientes.

 

 

 

Acerca de Laura Desmaras

Mis inicios como creativa publicitaria y especialista en comunicación Interna me crearon un estilo muy marcado a la hora de trabajar en todos mis emprendimientos. Me gusta crear ideas y hacerlas funcionar, así que siempre trato de encontrar algo diferente, algo nuevo para todas las cosas que hago. Para volver a crear. Entonces empecé a ser emprendedora, y mezclando todas mis pasiones por crear. Tomo todo el proyecto, analizo y creo las estrategias para encontrar la mejor manera de optimizar los recursos y hacer el trabajo de manera más eficiente. Miro los detalles. Estoy convencida de que el mejor tipo de trabajo es el que hace un buen equipo. Y conozco la manera de hacerlo bien.

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